Cuando
haces una pausa de tal calibre en tu vida, cuando decides parar la noria en la
que respiras subido, cuando reflexionas y tomas conciencia, cuando te postras
ante ti y toda tu existencia, cuando con calma piensas en lo que sueñas y en lo
que aún no se ha cumplido, suceden cosas como ésta…
La
vida siempre te regala, pero no todos utilizamos el mismo baremo para valorar sus
regalos.
Y
a veces estas ofrendas llegan, de quien menos te lo esperas.
En
este Blog no suelo hablar de personas conocidas, pero cuando alguien espontáneamente,
consigue remover cimientos en tu interior, la ocasión siempre lo merece. Y
personas como él habrá muchas, o no. ¿Precisas de un instante para detenerte y
"ver" un poco más allá, intentando traspasar cualquier coraza? Sólo así
puedes tener la suerte de dar con ellas…
El
pasado día 1 de Marzo, compartí tren con alguien. Todo un descubrimiento para
mí. Y aunque no hablé con él durante ese viaje, con lo “poco” que me ha
mostrado posteriormente, he podido confirmar, lo que en un principio pensé;
Aunque quizá debiera utilizar otra palabra diferente a la del verbo
pensar. Y los que entienden de energías, sabrán por dónde voy...
Una
semana después, un mensaje privado.
En
ese momento aparqué lo que estaba haciendo. Aquel enlace que me había enviado, contenía
un audio que requería mi escucha. No llegó a decirme de qué trataba. En
realidad no hizo falta, intuía que merecía toda mi atención. A pesar de su
recomendación para que lo escuchara a partir del minuto 57, he de confesar que
comencé a disfrutarlo desde el minuto 0.
Interesante
presentación la del Sr. Villagrán, previa a un pregón de Semana
Santa que reunió a más ángeles de la guarda, que a personas allí presentes. Y todo éste, supervisado por la atenta mirada de una virgen que desde una estampa, acompañaba y aplaudía la gran oratoria de su discurso, con el que atesoró de esta forma
sus vivencias, recordándonos ese atisbo de vida que aún nos queda, para seguir
escribiendo historias, con palabras aún no dichas, pero no por ello mudas.
Subió
con un traje oscuro que le cubría los nervios y bajó desnudo de aquel
escenario,
aún con su traje puesto.
¡Qué
bonito compás se le oye dentro!
Aún guardando su armonía, cuando un aguacero se
pronuncia desde el cielo.
¡Qué
bonito reconocer a una persona por sus latidos de cordura!
Incluso algunos
encadenados a emociones de intensos recuerdos.
Sin ser menos latidos de vida
por ello.
Sé de
muchos que juzgan sin conocer y aun después, se creen valientes para seguir
haciéndolo, dejándose influenciar por comentarios u opiniones. Seguramente será
difícil no caer en esa trampa, cuando una situación te araña el ego.
Intenta
dejar tu mente tan libre como la de un niño, sin prejuicios, sin miedos, sin envidias…
Quizá sólo entonces, puedas ver desde esa otra perspectiva.
Hoy “El Viaje de
Happy Little Girl” brinda por ese Álvaro que yo veo. Ese eterno "Peter Pan" en su
familia, el que crea conmovedores versos y homenajea a eternas costureras que
ya partieron. Y al que me unen más valores y creencias, de lo que pueda distanciarme
ese otro descarado con palabras y polémico en su estilo.
Ése
capaz de gritar su verdad, contra viento y marea. Quien con la palabra teje
estrategias sobre cualquier tema, expresando sin filtros su opinión, de una
forma clara y directa. También un hombre solidario, cercano, noble y nostálgico.
El mismo que una noche te rompe a versos, engalanando con su mejor traje a una
calle cómplice y su soledad. Y a su vez puede contarte, cómo es el sonido mudo
de la madrugá.
Cierto
es… Hay vidas que son dos días y otras, un suspiro.
Pero
recuerda, todo aquello que vivimos, nos viene a mostrar quiénes somos y de
dónde venimos. Y las personas con las que nos cruzamos, vienen a recordárnoslo
a diario.
Porque puede que vengamos de esas historias de amor, que vivieron
nuestros padres, nuestros abuelos... Por las que deberíamos sentirnos
orgullosos, tanto o más de lo que consiguen estarlo ellos, sin abandonar nunca su
labor, la de seguir empujando nuestros pasos.
Es
bonito, aunque a veces amargo, echar de vez en cuando la vista atrás, pero no
te demores demasiado, podrías estar perdiéndote en un presente, que desea que
lo escuches, que lo vivas, que lo sientas, que lo mimes…
Son
muchas las personas que hoy andan por ahí, soportando el peso de un entramado
forjado con heridas de un pasado sin cicatrizar. Quizá por eso, después de
todo, aún me pregunto ¿será cierto aquello de, cuanto más gruesa la armadura, más
frágil el ser que se esconde dentro?
Armaduras que te envuelven, pero no protegen del
sufrimiento, sólo mantienen tu yo verdadero preso, sustituyendo tus huellas por
hierro. Hasta el momento en el que te liberes de ellas y descubras esa parte impresionante,
que con los años decidiste amurallar, tu alma sólo seguirá brillando, entre
viejas rendijas de amargas memorias.
Hoy
mi reflexión y mis deseos también van para ti, que luchas con convicción y
recorres el camino de tus sueños, enfundándote en una capa de valor y no solo
en la de una armadura. A ti, que tu tercer dedo de la mano sigue atado a ese delicado
hilo de fe, que por más que tense la esperanza, nunca se llega a romper.
Sé feliz con tus promesas cumplidas y por
la lucha de tus sueños pendientes, esos que se esconden bien adentro y que sólo
son imposibles, cuando dejas de soñar con ellos.
Coincidir con alguien y después, a
través de una emoción que desprende su voz, reconocerlo, bajo el influjo de un
abuelo escoltado por un dolor crucificado, suplicando así a su Cristo... Hacerte
cómplice de sus impresiones, que de a poquito expone, entre decenas de versos. Unas que quizá pocos conocen o sólo los más allegados.
Y puede incluso que te acerques, cuando su aforo ya sea
limitado o en su cartel anuncie “completo”. Pero eso no importa, para poder impregnarte
de un mensaje que, por boca y corazón de otros, igual ya te había llegado.
¡Qué
forma curiosa tiene la Vida…!
Dice
el hombre no creer en la magia, esa magia de antaño, la que posiblemente
vivíamos de niños. ¡Pues déjeme decirle algo! Magia solo hay de un tipo y lo que
Usted llevó aquel día consigo, por más que investigo, aún no he sido capaz de
encontrarle otro nombre.
Si
me permiten, yo también tengo a mis "Ángeles de la Guarda".
Uno de ellos lo lleva
siendo desde hace año y medio. Precisamente cuando se marchó, sabiendo que desde
allí y junto a ella, su único amor: mi abuela (la que se fue, preparándole el
ajuar a su hija, un año antes de que yo naciera), podría trabajar mejor para su
familia. Y doy fe de lo que están consiguiendo y nadie creería.
Éste,
es uno de esos regalos que aterriza justo a tiempo para cogerlo con alfileres,
plancharlo y colgarlo en una red de transparencias, donde el viento solo juegue con él para llevarlo a cualquier rincón necesitado. Necesitado de fe, de esperanza.
Necesitado de calma. Necesitado de un amor olvidado… Ése que hace valientes a
los cobardes, adormila a los espabilados y despierta a los necios.
Un regalo que a mí me llegó y abrí en el momento adecuado, ni antes ni después.
Y es que no podía haber sido de otra forma, cuando lo envían y viene firmado,
por alguien de ahí arriba...
Sonido:
Cofrademanía.com MAS JEREZ RADIO.
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Foto:
Miguel Ángel Castaño
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GRACIAS
por el REGALO, Álvaro.
Por la inspiración y por la bella literatura de una vida que solo encontramos ahí,
a mano derecha... en el
corazón.
Y
gracias a ELLOS... que no caminaron a oscuras.
Los únicos que saben, que sólo por
haber amado,
nadie se va de este mundo con las manos vacías.